Lugano y vivienda: Construir una política que dialogue con la clase media

Este neodesarrollismo K, que "crece y redistribuye" a partir del modelo neoliberal, aceptándolo como su base y compartiendo sus lógicas, muestra con la problemática de la vivienda uno de sus límites en la satisfacción de las necesidades populares.
Y como el tema de la vivienda atraviesa amplias capas de la población, incluidas grandes sectores de la clase media baja y no tan baja, este tema puede ser una posibilidad de unificar un reclamo si, respetando las características y particularidades de cada sector social, abarcamos las reivindicaciones de todos.
Esta tarea incluye también una pelea ideológica contra el consumismo y el individualismo de la clase media, y contra el progresismo que ve al estado como un corrector de las "deficiencias del mercado."
------------------------

Una nueva función estatal: cultivar el mercado

El neoliberalismo, con la OMC (Organización Mundial del Comercio) como principal impulsor, viene configurando un nuevo estado con funciones distintas al anterior. Y aunque hoy día es atacado discursivamente por el progresismo, no está puesta en duda su continuidad en la práctica. Esta nueva función estatal comienza por reconocer nuevas mercancías: La educación, la salud, la vivienda, que ya no son derechos ciudadanos, son bienes y servicios adquiribles en el mercado. La función del estado es, entonces, cultivar un mercado donde estas nuevas mercancías puedan realizarce como tales.

Así, una escuela pública ofrece gratis el mismo "servicio educativo" que una empresa privada cobra. Es decir, el estado distorsiona al mercado porque hace competencia desleal.
Pero el estado está obligado (en la constitución y en la subjetividad de las masas) a garantizar educación a todos los ciudadanos, incluidos aquellos que no pueden adquirirla en el mercado. ¿Como soluciona el estado neoliberal esta contradicción? bajando la calidad de la educación pública hasta niveles que no "compita" con la privada.
Así se instaura la idea de que la educación se obtiene en el mercado y a la escuela pública sólo van aquellos que, por su condición, no pueden pagarse la educación privada.

El esquema se repite en salud, (aunque con matices propios, como por ejemplo la privatización de áreas dentro de la salud pública). La salud pública es para aquellos que no pueden pagar una salud de buena calidad en el mercado, y el estado neoliberal se asegura que la pública sea de una calidad que no compita con la privada.

Aquellas clases que son "rentables" están obligadas a adquirir sus derechos sociales en el mercado.

La vivienda y la clase media

Esta situación tiene un costado ideológico importante, ya que la clase media va forjándose una ideología donde se ve superior porque accede a productos vedados para las clases bajas (lo que suma un combate ideológico que tenemos que dar). Pero en el tema vivienda hay contradicciones que no existen en salud y educación por la sencilla razón que es una mercancía para muchos literalmente inalcanzable.

Como la clase media es rentable, el mercado la reclama para hacer negocios con ella. En este último tiempo, en Argentina el mercado ha generado un boom de la construcción. Pero, ¿que se ha construido? "un 46 por ciento se destinó a viviendas 'suntuosas' y otro 10 por ciento a 'lujosas'. A nivel geográfico, los nuevos emprendimientos se multiplican en barrios como Puerto Madero, Palermo, Núñez y Caballito, conjunto que acapara el 55 por ciento de los permisos de construcción" (datos 2006). ¿Para quién construye el mercado?

El progresismo impulsa este modelo con el discurso cínico de atender a los mas necesitados, cuando el estado construye viviendas para pobres profundizando la segmentación social. Es que una política de vivienda mas abarcativa competiría con el mercado de créditos de la banca privada.
Incluso cuando el kirchnerismo ensayó una política de créditos hipotecarios para la clase media, fueron a través de la banca privada y con la lógica capitalista de obtener ganancia. La consecuencia fue que la mayoría de los interesados no pudo acceder a ellos.

Vivienda: Una política que dialogue con la clase media

Tenemos que tener un discurso que dialogue con la clase media, que levante sus reivindicaciones y que interpele los prejuicios y la ideología individualista propia del neoliberalismo.

La crisis de la vivienda cruza a toda nuestra sociedad. La diferencia entre las clases bajas y las clases medias es la urgencia y las condiciones precarias de vida de la primera que redunda en situaciones límites. Pero para la clase media el hecho de nunca llegar al techo propio genera una intolerable angustia e inseguridad con respecto a su futuro.
Tenemos que tener una política que una las dos caras de una misma problemática.

Creo que el discurso de la izquierda debe esquivar el lugar común, tan propio de los periodistas "progres", de buscar comprensión a través de la compasión mostrando las tomas de tierras como la acción de desesperados. Tenemos que lograr que la clase media vea a los habitantes de Lugano como trabajadores que comparten con una gran porción de la población de nuestro país un mismo problema, buscando un plano de la mayor igualdad posible. Digo igualdad posible porque no podemos negar las diferencias ni los grados de urgencia, pero el problema es el mismo y la lógica del problema también.
Hay que romper con ideas absurdas que hoy nos parecen lógicas a todos, como eso de estar pagando un crédito por 30 años. El derecho a la vivienda del pueblo trabajador debe ser garantizado por el estado.

El objetivo no es solo quitarle base social a la derecha (lo que no es poca cosa). Creo que abrir un diálogo con la clase media es importante para extender la influencia del movimiento popular, desnudar raíces comunes a reivindicaciones

Comentarios

Entradas populares de este blog

Fuentealba y el control de la calle

La educación pública como eje central de la política de la izquierda.

Razones para ser kirchnerista