La educación pública como eje central de la política de la izquierda.

Desde la tapa del oficialista página/12 un chiste de Rudy y Paz se burla de los que construimos a la izquierda del kirchnerismo. En la viñeta un periodista le preguntaba a Altamira
“-¿Qué es lo que ustedes están exigiendo?
  - Cárcel para Pedraza
  - pero Pedraza está preso
  - Entonces queremos que dejen de robarnos las consignas!!”
La sensación de este frustrado Altamira de ficción que no puede ser opositor porque el oficialismo hace lo que el haría si fuera gobierno, es obviamente una exageración, pero tiene un reflejo real en el sentimiento de muchos compañeros que militan y construyen en “determinados” frentes políticos.
Digo determinados frentes porque el progresismo kirchnerista interpela mucho menos a, por ejemplo, los militantes ambientalistas: En ese tema Cristina le da besos a la Barrik, veta la ley de glaciares y la regala los recursos naturales a lo peor del saqueo capitalista.
Pero para los que construimos en educación los discursos se mezclan, el enemigo nos copia mucho en los gestos y un poquito en las acciones. En educación los K son progres, acumulan por izquierda y salen a pelearnos nuestra base social.

Cuanto mejor, mejor

Hay que combatir este “deseo inconciente” de muchos militantes de que el gobierno no sea progresista. Ese deseo viene de la mano del famoso “cuanto peor, mejor” que simplifica la lucha de clases, pero también la empeora.
La “única” ventaja que nos da la reacción a los militantes populares es que nos ahorra trabajo intelectual al momento de hacer política. Ante el fascismo, la opción es sencilla: unirse y cerrar filas, y no hay dudas sobre que hacer… resistir. La derecha nos brinda la tranquilidad de una política clara, un marco de alianzas más extenso y un enemigo sin matices.
El progresismo, en cambio, nos obliga a hacer política. Su discurso se parece al nuestro engañosamente. Y no olvidemos que las mejores mentiras son las que se arman de medias verdades. Los militantes se sienten aislados entre si porque la izquierda saca distintas conclusiones sobre lo que hay que hacer: desde los que son tan antiK que apoyan a la Sociedad Rural hasta los que se pasan al kirchnerismo en un apoyo “con críticas”.
Pero no hay que confundirse. La derecha no facilita la construcción militante ni el progresismo la dificulta.
Si el kirchnerismo en educación es progre nos brinda la posibilidad de obtener conquistas populares que un militante ambientalista no tendrá porque en ese frente es reaccionario.
Es que cuando el kirchnerismo nos copia el discurso, lo que esta haciendo es dándonos la razón.
Y si nos da la razón en las palabras pero no en los hechos, tendrá roces con su base social y su base militante, y ahí entramos a tallar nosotros. Esas medias verdades que arman la gran mentira son también un contrato del oficialismo con su base social y/o militante, y es un punto de apoyo para arrancarle más.

El piso para la política revolucionaria

En esa necesidad de acumular por izquierda, de extender su base social, el kirchnerismo sube, lo quiera o no, el piso de consenso social para el campo popular.
Por ejemplo, con respecto a la dictadura el kirchnerismo ha colaborado en enterrar la teoría de los dos demonios. Obvio que no fue el único actor pero si ha sido uno importante por los medios que puede accionar. Y elaboró un discurso para millones que incluyó una carroza de las madres de plaza de mayo en un acto del bicentenario de tres millones de personas. Ese es el piso de conciencia sobre el que nos movemos ahora: Si los compañeros desaparecidos eran jóvenes idealistas con otro proyecto de sociedad, contra la “lucha por lo posible” nosotros podemos plantear la actual vigencia de ese proyecto de cambio social.
El oficialismo no ha inventado nada. Su discurso es fruto de un post2001 que cambió la subjetividad de toda nuestra sociedad, pero sus propias necesidades lo han impulsado a un combate ideológico. Los medios de los que dispone es lo que le han permitido jugar un rol importante con respecto al “sentido común” sobre derechos humanos y dictadura, medios de comunicación, soberanía, independencia entre la economía y la política, grupos económicos, genero, derechos de las minorías, etc. No digo que el nuevo piso de conciencia popular sea suficiente, pero es innegable que se ha elevado.
Nuestra tarea como revolucionarios no es solo exigirle a K que cumpla lo que promete… nuestro rol es profundizar las reivindicaciones, politizando el discurso y la iniciativa popular hacia consignas superadoras. Es decir, nosotros también debemos apostar a subir el piso de la conciencia popular.

En educación… vamos por más!

La educación es un valor progresista por excelencia, y en su combate por conquistar el corazón de la clase media el kirchnerismo, en educación, ha desplegado todas sus plumas: Hablan de educación pública de calidad, de inversión, de aumento de presupuesto, de docentes bien pagos, de democratización…
Aquí también nos sube el piso… nos da la razón en lo discursivo. El kirchnerismo habla, en este y en otros temas, de acabar con las políticas de los 90.
Educación es también uno de los más claros ejemplos de la diferencia entre discurso K y realidad. El neodesarrollismo ha renunciado a cualquier tipo de sociedad inclusiva, y distribuye el excedente de una inmejorable situación económica en base a subsidios a los extensos sectores sociales que no tendrán un lugar en el circuito productivo. La política k en educación extiende este asistencialismo también en educación. Aumenta los sueldos docentes, aumenta el dinero para obras escolares, da la asignación por hijo aumentando la matrícula, pero no cambia nada sustancial. La matriz neoliberal se mantiene o, incluso, se profundiza.
La mejora de la situación, sin embargo, se siente. Por que si bien la crisis educativa está presente en cada rincón de cada escuela, es obvio que una crisis educativa con (un poco más de) presupuesto es mucho más tolerable que una crisis educativa con ahogo financiero.
Pero la crisis educativa no es solo falta de presupuesto, es una crisis de modelo del sistema educativo y modelo de sociedad. Tenemos que elaborar un programa educativo que parta del nuevo piso ideológico post2001 y luche por las reformas necesarias hacia una sistema educativo popular.

El núcleo duro del neoliberalismo en educación

Lo central de nuestra política debe ser desarmar las reformas neoliberales, pero no retrocediendo hacia la escuela del estado de bienestar sino avanzando hacia una nueva escuela acorde a las necesidades populares.
Debemos atacar uno a uno los preceptos neoliberales y proponer algo superador.
  1. En la educación neoliberal, el estado controla pero no actúa. El ministerio nacional no tiene la responsabilidad de educar porque no posee escuelas. El rol del estado nacional es evaluar la educación para garantizar la “calidad” educativa según sus propios parámetros, sometiendo a instituciones, docentes y alumnos a evaluaciones periódicas.
    • Nosotros debemos proponer:
      • Nacionalización del sistema educativo
      • Es la comunidad educativa (docentes, alumnos y padres) quienes deben evaluar al sistema educativo, incluido el ministerio mismo, para poder proponer los cambios necesarios.
  2. En el sistema neoliberal el estado nacional no posee escuelas, pero aun así dispone de mayor presupuesto que los ministerios educativos provinciales. Este presupuesto lo reparte discrecionalmente según afinidad de los proyectos educativos y los logros en “calidad educativa” que el mismo evaluó.
    • Nosotros debemos proponer:
      • Democratización de las decisiones de asignación de presupuesto educativo, con organismos participativos con poder real y presupuesto propio.
  3. En el modelo neoliberal existe un único sistema de educación pública con gestión privada o gestión estatal, igualando ambos tipos de “gestión”.
    • Nosotros debemos proponer:
      • Jerarquización de la escuela pública con gestión estatal como única escuela pública. Obligación del estado de garantizar acceso a una escuela pública de calidad.
      • Eliminación de los subsidios a la escuela privada. Estatización de toda escuela pública que lo solicite.
      • La educación como un derecho y no como un servicio.
  4. El modelo neoliberal duda de la capacidad del docente para llevar el proceso pedagógico adelante, acortando su margen de acción a los designios de tecnócratas educativos. Confía la calidad educativa a una mayor cantidad de horas del alumno en el aula imponiendo obligatoriedad de 180 días de clases anuales, en ves de valorar la calidad de la relación docente-alumno.
    • Nosotros debemos proponer:
      • Jerarquización del docente para llevar a cabo el proceso pedagógico. Autonomía del docente para dirigir este proceso.
      • Formación docente basadas en la adquisición de herramientas críticas para la construcción colectiva, con sus pares y con los estudiantes, de conocimiento.
      • Obligación del estado de un docente cada 25 alumnos como máximo.
      • Obligación del estado de una escuela pública de cada 1000 a 1500 habitantes.
      • Reconocimiento en el salario de las horas de planificación.
      • Herramientas legales y financieras para practicas transformadoras de la escuela y el aula (pareja pedagógica, horas institucionales, material didáctico)
  5. En el modelo neoliberal la educación es para el mercado laboral. El contenido académico es propuesto de acuerdo a las necesidades del mercado, según lineamientos de organismos de crédito internacional (Banco Mundial).
    • Nosotros debemos proponer:
      • Educación para un proyecto de país acorde con las necesidades populares.
      • Actualización democrática de los planes de estudio.
  6. el Modelo de educación para la inclusión social neoliberal garantiza la obligatoriedad del preescolar, la primaria y polimodal como método de contención social de las capas más empobrecidas de la sociedad.
    • Nosotros debemos proponer:
      • Políticas destinadas incluir los sectores que quedan fuera del sistema educativo
      • Políticas activas para evitar la deserción. Becas, amplia oferta horaria, comedores subsidiados, material escolar subsidiado, sistema de tutorías.
De esta manera, podemos tomar a la educación pública como un eje central de la política de la izquierda superando la defensa de la misma debemos buscar una transformación educativa que nos tenga como protagonistas directos.

Comentarios

Juan ha dicho que…
http://latroskarosario.wordpress.com/2011/05/31/cristina-al-gobierno-lilita-al-poder-cristinismo-la-etapa-civica-del-kirchnerismo/

Miguel: te dejo este nuevo post. Un abrazo.
Octavio.
migue ha dicho que…
http://escritoenelmuro.blogspot.com.ar/2013/03/fuentealba-y-el-control-de-la-calle.html
http://escritoenelmuro.blogspot.com/

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