La memoria y la justicia

La calle Mitre, frente a Once, es la calle de Cromagnón. Allí se apilaron los heridos y cuerpos de Cromagnón. Esta calle permanece cerrada al tránsito por un santuario levantado por los mismos familiares de las víctimas. Hay quienes reclaman re-abrir la calle, pero ¿como clausurar el recuerdo de los que murieron sin antes hacer justicia?

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Nietzche decía que la memoria es la capacidad de olvidar, o mejor dicho, de elegir que olvidar para poder elegir que recordar. Sin la capacidad de olvidar algunas cosas, nuestra conciencia sería un caos.
En esta concepción no se propone un olvido amnésico, sino que olvidar es procesar los recuerdos para cicatrizar las heridas. Solo olvidar nos permite organizar nuestra historia para ser nosotros en el presente y proyectarnos al futuro.

El problema es que en la argentina la falta de justicia impide olvidar. Cientos de personas, madres, padres, familiares, quedan congeladas en la perdida del ser querido, en la lucha por recordarle a la sociedad el crimen.
Sin este olvido no se pueden construir una memoria para seguir adelante, y sin justicia no hay olvido. Los crímenes son mantenidos en un eterno presente. Para los familiares (y para la sociedad toda) olvidar es perder la lucha, es traicionar la memoria de los muertos, es resignarse a la injusticia.

La sociedad argentina está congelada en un equilibrio.
Una característica de nuestra sociedad es un progresismo esquizofrénico, muy caro a nuestra clase media, que censura la represión a las víctimas (víctimas del hambre, del crimen, de la injusticia) pero que no logra radicalizar o, al menos, apoyar medidas de fondo. El resultado es un empate:
  • El poder no puede poner orden:  No tiene la fuerza para ahogar en represión a la resistencia popular*.
  • Pero el pueblo no puede lograr la justicia. El nivel de organización y conciencia aun no alcanza.
Cerrar una calle para recordar una tragedia es un sin sentido, pero la prisión domiciliaria de Chabán, la falta de merito de Ibarra y los pocos condenados del entramado de corrupción municipio-policía-empresarios de la noche es un acto de impunidad irritante. Nuestra sociedad les paga a los familiares con una calle cerrada su incapacidad de hacer justicia.
Y el simbolismo es macabro: la calle esta cerrada al tránsito como el mismo 31 de diciembre del 2004, nos trae ese día al presente, eterno presente y sin clausura. Cada Colectivero que se desvía, cada pasajero que tarda más en llegar a destino, cada taxi, cada auto, se pregunta ¿por que esta cerrada la calle? y se lo recuerda así mismo: por Cromagnón. 

Son miles los familiares de victimas de montones de asesinatos y tragedias que recorren despachos, actos y manifestaciones con la foto del ser amado colgando de su cuello. Permitirse olvidar es traicionar a nuestros muertos.

La incapacidad de justicia se traslada a otros ámbitos: 
Pero este trueque entre el grito irritante por justicia y la incapacidad de hacer justicia está en todos lados.
El corte de calle como medida ya es algo cotidiano. Piqueteros, estudiantes, trabajadores, avanzan sobre el espacio público con esta medida de protesta que grita a la sociedad la injusticia.
Nuestro estado está obligado a tolerar los cortes de calle, o dicho de otra forma, el estado no puede garantizar la circulación de los ciudadanos por el territorio. Pero esta incapacidad del estado no se traduce en la capacidad de la lucha de avanzar hasta la victoria.
El año 2010, por ejemplo, los estudiantes secundarios llegaron a paralizar la ciudad de Buenos Aires con más de 30 cortes, sin embargo las reivindicaciones de los estudiantes no fueron mínimamente satisfechas.

Así un empate impide a ambos bandos avanzar. Pero en una situación de desgaste, el pueblo es el bando que más se desgasta en la lucha.
Esta situación de tensión-empate no puede durar para siempre. Si el pueblo no logra apoyarse en la censura de la clase media hacia la represión y al mismo tiempo conjurar su timidez hacia las soluciones radicales, es decir, si el campo popular no logra una predica sobre la clase media que le permita su apoyo en la lucha, este empate se resolverá a favor de nuestros enemigos de clase. Ellos tienen mejores reservas para esperar, y el tiempo juega en contra nuestra.
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* Lo intenta todo el tiempo en una dinámica de represión y medición de la reacción social para seguir reprimiendo. Pero los intentos de una represión aguda hasta ahogar la resistencia no les fueron viables.

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