Sobre el texto "Construir otro Camino": el progresismo genuino y la burocracia progresista.

Este texto es fruto del escrito “construir otro camino” publicado en argenpress. Entre los firmantes de ese documento hay personalidades a las que ha recurrido en numerosas ocasiones en busca de claridad, pero que en esta ocasión me ha despertado la urgente necesidad de responder.

El texto sostiene que “las elecciones no son un ámbito para zanjar diferencias teóricas”, con lo cual se podría entender el durísimo y a la vez superficial hincapié en las falencias de la izquierda tradicional y como contracara la superficial y exagerada edulcoración de Lozano y Degenaro. Estas simplificaciones pueden ser entendibles en un texto electoral cuya única finalidad es argumentar a favor del voto a Camino Popular en capital, pero el texto también aporta a la caracterización de la etapa y las tareas de la militancia.

La experiencia electoral de Camino Popular es parte de los pasos que la Nueva Izquierda en el terreno electoral, y es un alianza electoral correcta según determinan los objetivos que persigue... mis criticas al artículo “construir otro camino” surgen a partir de la proyección que los autores proponen. 

En principio necesito señalar dos verdades de perogrullo para mi argumentación: El sujeto histórico y la lucha social y la electoral.

Sujeto-Pueblo trabajador

No encontré en el texto referencias al sujeto histórico, que para la izquierda tradicional es el “proletariado industrial”, y que como nueva izquierda venimos (aun) definiendo como “pueblo trabajador”: una alianza de clases oprimidas y sectores sociales (trabajador, territorial, campesino y estudiantil). El sujeto-pueblo es el que va a llevar a cabo el cambio social, y no el partido, menos el comité central, ni el ejercito revolucionario ni la junta de comandantes ni ninguna otra variable que pueda postular el sustituísmo. En ese marco la tarea de construcción de poder popular es simplemente construir el poder de este sujeto, y la participación electoral sirve solo si construye poder para dicho sujeto-pueblo. En ves de este sujeto-pueblo (o alguna parte de él como los estudiantes, trabajadores u otros) el texto tiene como sujetos a las distintas corrientes y organizaciones de izquierda.

Lucha de clases: Lo social y lo institucional, y lo electoral

Como Nueva Izquierda posiblemente estamos sobrevalorando las elecciones. Es que nos ha costado tanto dar los primeros pasos en este terreno que cada paso en si mismo es festejado como un triunfo. Vemos a la lucha de clases en dos caras, la lucha social y la lucha institucional, y una parte de la lucha institucional es la lucha electoral. Es decir, al fin y al cabo lo electoral es solo una mitad de una mitad. Definimos al terreno electoral como el terreno del enemigo, donde éste pone los tiempos y las reglas. Nuestra tarea es reflejar la lucha social en el terreno electoral.

Diferencias de lógicas y dinámicas entre la lucha social y la electoral

 Lo electoral divide lo que la lucha social une.

La lucha social nos agrupa en objetivos populares. Como el protagonista de la lucha es el sujeto-pueblo, nuestra participación solo existe como parte del sujeto. El nos agrupa a todos (izquierda tradicional-nueva izquierda-genuino progresismo) en una unidad "natural" que de acuerdo a los objetivos puede ser mas o menos heterogénea, por ejemplo el arco de alianzas "de hecho" que incluyó desde Moyano al troskismo contra la ley de las ART.
Por el contrario, en el terreno electoral nuestros adversarios son quienes más se nos parecen, y no tenemos contradicciones con nuestros enemigos de clase. No le disputamos votos al PRO, pero el voto izquierdista o progre está tironeado entre quienes queremos representar este bando en la lucha de clases. Cada avance electoral del FIT es un retroceso para nosotros y viceversa.
No voy a negar la necesidad de aportes teóricos que contribuyan hacia la unidad electoral de la izquierda, pero creo que esta no es ideológica sino que depende de que el sujeto-pueblo nos una. Es decir, la unidad de la izquierda es una parte de la lucha de clases expresándose en lo electoral, “el bolivarianismo en Venezuela, el Siriza de Grecia, o lo que fue el MAS en Bolivia” han logrado reunir “militancia dispuesta a confrontar con los poderosos” en la lucha de clases y es esa unidad la que se refleja en el terreno electoral.

 En lo electoral la hegemonía se construye en la moderación,
en la lucha social la hegemonía se construye en la radicalidad.

En el texto los compañeros formulan el necesidad de “incorporar (nociones generales) a las intervenciones de campaña para no quedar prisioneros de (…) formulaciones ambiguas que eluden la batalla frontal contra la explotación capitalista”, pero la dinámica electoral va en el sentido opuesto. La moderación tiende a hegemonizar lo electoral porque moderando las consignas se amplía el caudal electoral. En cambio, la lucha de clases polariza en grandes bandos que se radicalizan. Así el individuo o colectivo que está peleando el territorio, sobre todo en momentos extremos, exige decisión y radicalidad al polo que lo agrupa, pues nadie se juega el pellejo por la moderación.

Compañeros o no en la lucha de clases:

 La izquierda tradicional:

En el texto los compañeros señalan la necesidad de “dilucidar si lo que impidió forjar un frente más nutrido fue la subsistencia de prejuicios anti-izquierdistas”.
Creo que la Nueva Izquierda a forjado en la experiencia una ley no-escrita que reza “Una política correcta te mantiene alejado de la vieja izquierda”. La militancia de la Nueva Izquierda comprueba la vigencia de esta horrible ley en numerosos desencuentros en el trabajo de base con la izquierda tradicional. El peligro que creo advierten los autores es que esta ley mute hacia “Mantenerse alejado de la vieja izquierda te mantiene en una política correcta”, confundiendo causa y efecto.
Sin embargo, las diferencias ideológicas o metodológicas que tenemos nunca han impedido que la lucha de clases nos ubique como compañeros del mismo bando. La red de difusión de información, los carriles por donde circulan los debates, la red humana que pone el cuerpo en las tareas y por supuesto que lo pone para enfrentar la represión legal o ilegal esta conformada por la militancia de la Nueva y de la Vieja Izquierda sin distinción.
Aunque las diferencias políticas a veces nos lo oculten, no podemos negar que en los grandes trazos hemos sido aliados “de hecho” en forma espontánea, y que las diferencias surgen recién en los trazos finos. Esta unidad no depende de nuestra voluntad, nos une el sujeto-pueblo.
Sin embargo debemos admitir que la unidad "de hecho" en la lucha de clases no ha devenido en el deseo de conformar una unidad en lo electoral.

 La burocracia progresista y la lucha de clases

El progresismo genuino existe, son nuestros compañeros en la lucha de clases… la pregunta es si Lozano y Degenaro lo son.

Con Lozano y el Degenarismo nos hemos encontrado en la lucha en varias ocasiones, pero también lo hemos hecho con Moyano. Y la unidad de acción con ambas burocracias tiene la misma lógica: cuando son opositores al poder de turno pero no cuando son oficialistas. Es que la burocracia progresista comparte con su hermana mayor la concepción de la lucha de clases como campo de maniobra para construir poder propio.
Otra coincidencia es su aversión a la autoorganización popular. Los procesos continentales le han enseñado a la Burocracia Progresista a repetir conceptos como Poder Popular y Democracia de Base, pero en su boca son palabras vacías de contenido porque como todo burócrata saben que las mejores asambleas son las que ellos controlan.
Lo cierto es que donde el degenarismo conduce (Prensa-UTPBA, el estado-ATE y docentes, por ejemplo) para la izquierda independiente hacer trabajo de base es enfrentarlos.
Recordemos, por ultimo, las jornadas del 2001. A diferencia de la izquierda tradicional que con sus falencias puso lo mejor de si, la Burocracia Progresista nos ofreció lo peor de si.

El proyecto centroizquierdista argentino ha fracasado tantas veces como se ha vuelto a reeeditar, y podemos afirmar que este sigue siendo el proyecto de Lozano. Tanto que no es un giro a la izquierda lo que separa a Lozano de Binner, sino el giro a la derecha de Binner lo que lo deja afuera. Y aun así el proyecto centroizquierdista sigue vigente, tanto que los autores del texto advierten que aun queda pendiente consolidar “la ruptura con la estrategia que todavía apuesta a un voto por Binner en el 2015”.

La nueva izquierda

A lo largo de la historia siempre existió una Nueva Izquierda, reconociera ese nombre o no. Por poner un ejemplo (pongamos entonces el Ejemplo) los bolcheviques eran la Nueva Izquierda cuando la izquierda de la 2da internacional había dejado de ser la herramienta que el sujeto necesitaba en la lucha de clases.
Es el 2001 lo que marca los limites de la vieja izquierda, cuando sus falencias jugaron un rol negativo superior al rol positivo de sus virtudes, y es el 2001 el que parió a la nueva izquierda. En otras palabras, si la izquierda tradicional superaba la prueba del 2001, la Nueva Izquierda no tendría razón de existir. Lo que marca la necesidad de una izquierda nueva es lo que el sujeto-pueblo necesita en lucha de clases. Como lo nuevo, nuestra esencia es reemplazar a los viejo, superar las falencias de la vieja izquierda y asimilarla.

La nueva izquierda en lo electoral

La nueva izquierda, con muchas dificultades, ha decidido “pegar el salto a la intervención electoral”. Son primeras experiencia, distintas entre si, en un terreno desconocido y hostil. Este animarse a sido errático, nos ha dejado muchísimos tropiezos y dolores de cabeza.
Comparto la valoración de los autores sobre las experiencias del MAS y de Syriza como ejemplos a seguir. Creo que la lucha de clases será el catalizador que nos permitirá dar el salto y de seguro podremos confluir con “rupturas en las fuerzas actualmente mayoritarias” desde una posición popular y antisitémica.

A diferencia de Rosario, La Plata y otras exploraciones electorales, camino popular es una experiencia de la Nueva Izquierda en alianza con sectores que no son compañeros en la lucha de clases. No estoy expresando ningún juicio de valor en esto, en ese punto es diferente al resto y debe ser explicito. En ese sentido, Camino Popular es una alianza válida que persigue objetivos válidos: Conseguir la primera banca de la Nueva Izquierda en Argentina.

Está en la agenda de la Nueva Izquierda construir una “coalición” que luche “por construir proyectos reales de transformación social” y nada impide concretar alianzas puntuales con distintos actores incluídos burocracias mas o menos progresistas, pero una integración estratégica con el degenarismo significaría perder esa agenda.

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